Volvimos a Comala porque nos dijeron que aquí había fantasmas...

Casi me parece escuchar la voz colectiva de estos compositores y compositoras, junto con la voz de la pianista que los ha convocado a esta segunda entrega de impresiones rulfianas. No cabe duda que Comala, su creador, sus habitantes y sus espectros, siguen siendo materia ideal para la fantasía y para la especulación. Y, de nuevo, el vehículo elegido para dar cuenta de esas fantasías y esas especulaciones es el blanco y negro del piano, que al conjuro de mentes y manos expertas y sensibles, bien puede llegar a ser tan monocromático y austero como el desolado paisaje de Comala. 

En este segunda serie de rumores rulfianos hay lugar, por ejemplo, para todo aquello que es cíclico, para sonoridades que parecen desgranarse en espirales sin fin. Hay lugar, asimismo, para la repetición insistente que semeja a veces el vocerío de los espectros que acechan a la vuelta de cada esquina.  Resuenan también aquí, con singular elocuencia, las grandes pausas y los prolongados silencios, necesarios respiros que permiten escuchar el rumor propio, los rumores de los otros. Algunos, entre esta incompleta docena de músicos, han optado por los torbellinos de sonido, que no son sino reflejos acústicos de esos vientos enredados que arrastran trozos de arbustos, ramas y hojas secas por las calles sin fin del polvoriento pueblo, y los azotan contra muros que nada protegen, contra puertas que dan a ningún lado, contra piedras sin memoria.

He aquí una nueva, sorprendente colección de músicas tan silenciosas como elocuentes, que iluminan con parquedad intensa el páramo desolado, seco y canicular que Juan Rulfo pobló con algunas de las sombras más duraderas e insistentes de las letras mexicanas. El trayecto de estas nuevas músicas de Comala y sus alrededores da forma a otra expresiva colección de rumores que se cuelan entre las ramas rotas, de ecos que resuenan desde el llano, de cielos nocturnos en tensa calma, de voces que gritan sus silencios, de canciones que llegan desde la lejanía, de las pisadas de Pedro Páramo sobre el suelo arenoso, de reflejos, dobles y fantasmas. Hay en estos nuevos rumores una sutil variedad de estados de ánimo, algunos de ellos marcados por el inclemente sol del mediodía, otros que surgen de la fría neblina del amanecer; todos ellos, sí, sólidamente afincados en la elusiva, inquietante Comala, tierra misteriosa a la que hay que volver, una y otra vez, entre otras cosas porque se sabe, de buena fuente, que ahí hay fantasmas.

Juan Arturo Brennan

 

EL ORIGEN DE LAS VOCES

¿Qué buscamos en Comala?, ¿qué nos obsesiona tanto de ese pueblo perdido que siempre tenemos la sensación de querer regresar para no irnos jamás? “Vine a Comala”, dice Juan Preciado al principio de la novela, “porque me dijeron que aquí vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”. De ahí en adelante, el lector estará prendado de Comala, ese lugar mítico, y como cada uno de los personajes, cuando finalice la lectura, querrá regresar a escuchar las voces que pueblan la literatura de Juan Rulfo.

Según se cuenta, Rulfo viajaba en auto por una carretera perdida en los límites de los estados de Jalisco y Colima, cuando descubrió, a un lado del camino, un pueblo en ruinas. Quizás era al atardecer, cuando ha bajado el sol y es más fácil transitar por aquellos rumbos. ¿Qué lo atrajo tanto?, ¿el ruido del viento?, ¿el color ciego que convertía la luz en sombra? El caso es que bajó del auto, atraído por un misterio que parecía levantarse del poblado, y entre sus callejuelas solitarias empezó a escuchar murmullos que parecían voces. De ahí a imaginar que el poblado estaba habitado por sus muertos, había un paso, pero la genial escritura de Juan Rulfo descubrió algo que iba a hacer inmortal su novela: las voces de los muertos tienen otro ritmo, otra sintaxis, a la de los vivos, y él debería recrearla. Quizás esa es la razón por la que volvemos a Comala una y otra vez, como en el viaje de Ulises, las voces de Comala nos seducen como las de las sirenas, y no queremos dejar de escucharlas, irnos nunca de ese sitio, pues cuando estamos lejos, nuestro único deseo será volver para escuchar a Pedro Páramo, Susana San Juan, Eduviges Dyada, Fulgor Sedano, o el Padre Rentería, y descifrando sus voces, saber si nos hablan desde la vida o desde la muerte, o aún peor, si los límites entre ambas se diluyeron y hemos quedado atrapados, como ellos, en la magia de la literatura.

Escuchando estas piezas sugeridas por los rumores de Pedro Páramo, uno piensa en las voces originales que inspiraron la novela, y es capaz de imaginar a Juan Rulfo vagando por el pueblo fantasmal que lo atrapó a un lado de la carretera. En cierta forma, lo que esta música —y la magnífica interpretación que de ella hace Ana Cervantes— nos propone, es un viaje de regreso. Cada melodía es una invitación para ir al origen de las voces, un viaje al principio, y no al final, de la literatura. Si de los sonidos, de los murmullos indescifrables, surgió el lenguaje de los muertos, de los vivos de Comala, ¿por qué no recrear con la multitud de armonías, ritmos, y silencios que tenemos a mano, aquel lenguaje primigenio? Solo Rumores nos invita, así, a regresar a Comala para ver si, como tantos dicen, ahí vive un tal Pedro Páramo y somos capaces de entender lo que nos dice.

Sealtiel Alatriste

 

Ana Cervantes ha sido loada en ambos hemisferios como “intérprete física y emocional con maestría de tono y color … grandes cualidades interpretativas y enorme pasión”; se ha dicho de ella que “difícilmente se imaginaría una mejor embajadora para la música de México”. En el año 1999 se otorgó a Cervantes el premio Fulbright García-Robles con el proyecto de desarrollar repertorio de música contemporánea de México para su difusión posterior en EE.UU; en 2002 recibe una beca de la Fundación Caritativa Bossak-Heilbrun (EUA) para proseguir este trabajo. En 2003 se hace acreedora de una beca de CONACULTA (México) para realizar el disco Agua y Piedra: Música reciente de México.

Egresada de Bard College, nombra a Joan Tower y Theodore Lettvin como sus maestros más destacados. Cervantes desempeña una extensa actividad internacional como intérprete y docente, y radica en Guanajuato, México.

ARTURO MÁRQUEZ (MÉXICO, 1950) Solo Rumores
Originario de Sonora, México. Estudió música en el Conservatorio Nacional de Música, en el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en el Instituto de Artes de California (CalArts), así como diversos cursos en París. Sus principales profesores han sido Federico Ibarra y Morton Subotnick. Ha recibido reconocimientos de los gobiernos de México y Francia, así como una beca Fulbright. Su música para conjuntos de cámara, orquesta sinfónica y solistas ha sido interpretada y grabada en todo el mundo. Ha compuesto música para un importante número de proyectos de cine y danza. Ha recibido encargos y becas de distinta procedencia, entre otros la UNAM, el Festival Internacional Cervantino, la Exposición Mundial de Sevilla de 1992, la Fundación Rockefeller y el CONACULTA. Desde 2004 pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte y Música del CONACULTA-FONCA (México). En 2006 se le fue otorgada la Medalla de Bellas Artes.


MARCELA RODRÍGUEZ (MÉXICO, 1951) Entre las ramas rotas
Esta obra está basada en el cuento El hombre, del libro El llano en llamas de Juan Rulfo. La frase completa de donde saco el título es: “Ni una gota de aire, sólo el eco de su ruido entre la ramas rotas” una frase llena de sonoridad y silencio como toda la obra de Rulfo. Musicalmente la obra está escrita sobre escalas octagónicas. El uso del silencio es reiterativo y juega un papel muy importante dentro del desarrollo dramático de esta obra. El caminar del hombre está dado a base de trecillos obsesivos y las notas rápidas (treintaidosavos) y juegos rítmicos representan la persecución al hombre, una persecución fantástica, del imaginario de un hombre que no sabemos si desde el principio del cuento ya estaba muerto.


RAMÓN MONTES DE OCA (MÉXICO, 1953-2006) Ecos del llano
Cuando me entregó esta pieza, Ramón –bromeando, pero solamente a medias– lo llamó una obra “arcaica”. Le pedí que me explicara esta idea y aclaró que habló de su vocabulario. Después de pensarlo mucho decidí que a mi parecer la obra evoca, más que lo arcaico, lo intemporal. He aquí cierta serenidad que resulta, quizá, de cierta circularidad: muchas veces terminamos exactamente –o casi– donde empezábamos. Hay arranques de violencia y momentos de gran lirismo y pasión; pero siempre nos remitimos a algo de lo que nunca podemos escapar, que siempre se impone; y por lo tanto es casi reconfortante. Es, creo, el ritmo intemporal de la vida que Rulfo evoca, tan interior y a la vez tan universal. (Ana Cervantes)


JUAN FERNANDO DURÁN (MÉXICO, 1963) “Entonces el cielo se adueñó de la
noche… ”
Dedicada a la pianista Ana Cervantes, la pieza toma como título y comentario escrito en la partitura, el siguiente fragmento tomado de la primera versión de la novela Pedro Páramo: ¨Entonces el cielo se adueñó de la noche...y junto a la Media Luna quedó siempre aquel desparramadero de piedras que fue Pedro Páramo.¨ Se habla de los fantasmas, de la pertenencia, de la destrucción y de la muerte. También de la esperanza y el silencio. Yo cuando compongo no pienso en palabras, pienso en mis propios fantasmas y pertenencias. Quizá en la destrucción de mitos y en su muerte... Pienso en la esperanza de mis fantasías y en el silencio de mis sonidos, las palabras de Pedro Páramo son mis propios silencios. Pienso en música...y en este caso, en Rulfo. Esta pieza forma parte del Segundo Libro de Preludios para Piano, compuesto dentro del proyecto como miembro del Sistema Nacional de Creadores.


HILDA PAREDES (MÉXICO, 1958) Sobre un páramo sin voces
Por iniciativa de Ana Cervantes, volví a enfrascarme en las maravillosas historias de El Llano en llamas y a transportarme al México profundo que significa tanto para mí. Cada una de estas historias me ofrecía una gran gama de posibilidades para explorar. Rulfo es un escritor que no solo describe paisajes y recupera el lenguaje mexicano, sus descripciones están también llenas de sonidos. Sin embargo, no solamente he querido ilustrar sus descripciones sonoras, también me interesó explorar en este proyecto las posibilidades dramáticas de los personajes de historias como La Herencia de Matilde Arcángel y la desolación de los paisajes en El Llano en llamas. A partir de estos cuentos es de donde extraje mis materiales musicales para este proyecto.

Editada por University of York Music Press, RU


JOAQUÍN GUTIÉRREZ HERAS (MÉXICO, 1927) Canto lejano
Esta pieza, inspirada en la obra de Juan Rulfo, intenta evocar cierta sencillez asociada con el campo y los espacios vacíos descritos por Rulfo tanto en sus imágenes fotográficas como en su escritura. Sin embargo, en la parte central el tempo cambia y se convierte en algo apremiante y vívido, como si la memoria se hiciera repentinamente muy presente, fruto de una turbulencia o añoranza. Después el canto se apacigua: retomando el tema inicial se aleja paulatinamente. Canto lejano fue compuesta en 2006 a la petición de la pianista Ana Cervantes, para su proyecto Rumor de Páramo.


PAUL BARKER (REINO UNIDO, 1956) Pedro’s Progress (El Progreso de Pedro)
La música refleja la estructura entrecortada y algo seductora de la novela Pedro Páramo de Juan Rulfo. Como en el libro, si bien ciertos elementos parecen normales y cotidianos, otros sucesos se encuentran pero sin ninguna explicación en el texto. La sencilla inocencia del lenguaje apenas enmascara un mundo sutil y surrealista, justo debajo de la superficie. La obra pretende retratar una serie de sucesos o encuentros en que queda más sin decirse que explicado. Las 5 secciones casi continuas parecen carecer de desarrollo tradicional, pero aumentan en duración como si respiraran cada vez más hondamente. Reflejan, para mí, la sensación de asombro inexplicable que asocio con esta extraordinaria historia de Rulfo. El Progreso de Pedro fue encargada por y escrita para Ana Cervantes.


LAURIE ALTMAN (EUA, 1948) Pedro’s Story (La historia de Pedro)
Para mí la música programática nunca debe ser un proceso literal que se remite directamente a una palabra, un gesto, un suceso o un momento. Dicha música busca, al menos en mi caso, encontrar un tono, una impresión, un sabor a la cosa —la fuente— que ha ayudado a formar la inspiración inicial, a “asir el vislumbro”, como dijo el pintor Robert Motherwell. Para mí La historia de Pedro sería una obra con movimiento insistente; sin embargo, querría encontrar dentro de este marco una identidad lírica, algo semejante a una sensación de soledad, inspirada en lugar y época, en el sonido de la palabra escrita. La pieza está dedicada “a Ana, siempre con amistad”.


ALEX SHAPIRO (EUA, 1964) Luvina
“Por cualquier lado que se le mire, Luvina es un lugar muy triste. Usted que va para allá se dará cuenta. Yo diría que es el lugar donde anida la tristeza. ... El aire que allí sopla la revuelve, pero no se la lleva nunca.”

Así es el mundo que describe el cuento Luvina de Juan Rulfo. Cuando la pianista Ana Cervantes me pidió una obra como inspirada en la escritura del excelso autor mexicano, no había leído su obra y ansiaba leer los libros que pronto aparecerían en mi buzón. Sentada en mi estudio inmersa en el torvo desierto de pobreza y desesperación que evoca Rulfo en esta y otras escrituras igual de conmovedoras, lloré. Mucho después de terminar la composición, mis pensamientos siguen retornando a un paisaje indescriptiblemente triste; y a través de las palabras de Rulfo, un lugar donde lentos e insistentes lastres se enfrentan con una sencilla aceptación sin preguntas.

Editada por Activist Music (ASCAP), EUA


ZULEMA DE LA CRUZ (ESPAÑA, 1958) Arenoso: No 2 de Estudios sobre la tierra
En esta obra mi pensamiento musical encuentra inspiración en los escritos y fotografías de Juan Rulfo. Su manera de captar lo esencial, su forma de tratar el tiempo, el desamparo, la muerte, sus imágenes reflejo de lo no escrito, me impactaron mucho y me sugirieron la creación de este trabajo. Las texturas granulares de la pieza semejan desiertos, arenas, puntos, caminos, llanos, paisajes secos y su conjunción con el ritmo obsesivo de una danza ritual “Candomblé, danza en honor de Diosas”, de origen africano muy extendida en Brasil y otros países hispanoamericanos, configuran la estructura tripartita de este estudio para piano. Arenoso fue compuesto en la primavera-verano de 2007, a petición de la pianista Ana Cervantes para su proyecto Solo Rumores y está dedicado a ella.


SILVIA BERG (BRASIL-DINAMARCA, 1958) Dobles del Páramo
Dobles del Páramo refleja un universo donde el tiempo no es lineal, en que hay etapas de historia y épocas que coexisten como realidades paralelas; donde todos los tiempos, todas las etapas de narración y todos los pasados están presentes. Alegoría, realidad y montaje se funden en una estructura compleja, donde los fragmentos de memoria son colocados y recolocados unos sobre otros, tangibles o nunca dichos, y se reúnen con el silencio, lo destruido y lo desecho. El eco y las constantes repeticiones son motivos dominantes, como si fueran una forma de asegurar, y al mismo tiempo reasegurar lo predeterminado. En la arquitectura de ese universo, el eco reúne estructuras aparentemente diversas, o entonces hace que esas mismas se dispersen. Dobles del Páramo fue escrita por encargo de Ana Cervantes y está dedicada a ella.

 

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